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¿Por qué esta paz orgánica, estos rumores acuáticos, esta sed de lectura, esta luz tridimensional? Sonidos quedos de mis dedos sobre los objetos, los pasos sobre la niebla, la otra habitación en los espejos. Paz.
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Calor, sol, velas, confesiones, árboles en flor, espejos de mercurio, candelabros, frambuesas, paraninfo, jardín, vendaval, fotografías, calor, sol, velas, confesiones.
No es que esté sola. Estoy bien rodeada, lo cual está bastante bien.
Pero la afluencia de sueños futuristas me ha despertado triste. Sintiéndome por primera vez sola como en una gran ciudad. Me alejo tierra adentro, lejos de lo no posible; eso no impide que al negarme mi pensamiento aún diga sí unos segundos, que la madeja de sueños realice los imposibles. La cuestión es no dormirse.
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Hablamos de irnos una tarde hace unos días y ya no hay vuelta atrás. Por el simple hecho de haberlo hablado. Porque la palabra tiene poder de metamorfosis y renacimiento.
Ahora, las calles ya no huelen igual, la luz se desvía, ya no me pertenece, las casas, las habitaciones, los pasillos, se desvanecen ante mis ojos como si ya fueran un recuerdo.
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A ratos, este es el diario de una mudanza. De una metamorfosis del hábitat y la existencia tan extrema como la de quien muda la piel o pierde súbitamente la memoria.
Una mudanza a medio plazo que voy a preparar muy lentamente.
Mientras tanto me debatiré entre la necesidad categórica de marcharme de la ciudad del claroscuro y la nostalgia prematura de estos laberintos, hábitos y cascadas.
Continuará.
Primera entrada
No, no es esta mi primera entrada, es mi entrada número X, en mi blog número X.
No obstante este blog no es un blog, no es un diario exactamente, no es un libro de viajes, no es una salida ni un universo paralelo. Ya no es y aún no es.
PSICODELIA nace simplemente como lo que su etimología griega predice: ψυχή (alma) +δήλομαι (manifestar):
venid a manifestar también la vuestra, a gritar vuestras angustias, a clamar vuestros triunfos.



